Ètica

Ètica

miércoles, 5 de febrero de 2014

Lectura: El cientificismo

El cientificismo

Esta tendencia postula una autonomía absoluta de la ciencia, en la medida en que prácticamente no existen límites para la validez y la extensión de la investigación del conocimiento científico. Esta pretendía autonomía le daría a la ciencia libertad plena para realizar su tarea sin ningún interferencia o regulación. Desde esta perspectiva, los cuestionamientos éticos y sus valoraciones no tendrían cabida ya  que la “respetabilidad” y el “prestigio” de la actividad científica la hace ser única que garantiza de manera rigurosa, objetiva y confiable la explicación de la realidad física y social, así como la que da respuesta correctas a las múltiples preguntas que se formula el ser humano para incautar el desarrollo social.

Así entendida la ciencia, representaría valores superiores a otras actividades humanas, como las de la estética, la religión, la política y por supuesto de la ética.
De esta manera, el cientificismo defiende la fuerza milagrosa y absoluta de la ciencia por la que se constituye en dueña del poder de decir lo que es válido, lo confiable, los aceptable, lo benéfico, útil o determinante en el desarrollo de la sociedad.

Para el cientificismo el único conocimiento valido o genuino no pueden ser el metafísico, poético o místico, sino solo aquel que se ha generado a partir de la exigencia rigurosa de atenerse a los hechos, es decir, a la realidad en cualquier clase de investigación. Esto implica admitir que solo conocemos aquello que nos permitan conocer las ciencias tanto empíricas como formales, y el único método de conocimiento es el propio de las ciencias naturales, que utilizan la observación
y la experimentación y los métodos estrictamente cuantificables.

En realidad el cientificismo entraña una reduccionismo, ya que reduce o constriñe el conocimiento a la ciencia y sus procedimientos, tal postura y visión del mundo comienza a cobrar vigor en el siglo XVIII, en la etapa de la ilustración europea que se caracterizó por la exaltación de la razón científica y matemáticas como factor determinante del progreso humano. Más tarde es reafirmada por la filosofía positivista inaugurada por el filósofo francés Agusto Comte, quien hizo culminar el
proceso histórico en la etapa positivista o de la ciencia libre de misterios mitológicos, religiosos o metafísicos y con una gran apertura al conocimiento científico único que garantiza la verdad y corroboración del dato real.  

El cientificismo se convierte en una postura ideológica sobre la ciencia como advierte Evandro Agazzi en cuanto deforma el verdadero sentido de la realidad científica. La ciencia moderna surgida en el “Renacimiento se caracterizó por el hecho de haber abandonado la actitud metafísica en relación con la realidad natural, para limitarse a la indagación de algunos aspectos delimitados de los hechos físicos y de fenómenos sociales. Sin embargo:

a) El cientificismo pretende dar a la ciencia un puesto privilegiado al considerar que tiene un poder de decisión totalizador respecto de las demás actividades humanas. Además, adjudica demasiada confianza en la ciencia, al grado de caer en la tentación de minimizar su característica
propia, que es la verificación o la demostración de sus hipótesis y afirmaciones.

b) Es intolerante, como toda ideología, porque apartándose de los criterios de la ciencia como los de argumentación racional, objetividad y el control empírico impone conceptos científicos acordes con la ideología burguesa dominante.

c) El principio de la factibilidad (por el cual los enunciados científicos estarán siempre disponibles a la crítica de la comunidad científica hasta que hayan superado victoriosamente todas las pruebas en las cuales se parte del supuesto de que son falsos), es también minimizado o anulado.

Es preciso indicar que el cientificismo en cuanto ideología se inicia a fines del siglos XIX a partir de las ideas gestadas en la ilustración en la que se coinciden a la razón como el instrumento que nos liberará de la ignorancia de la metafísica, de los dogmas religiosos y de los mitos. La razón se convierte aquí en el instrumento primordial de la ciencia moderna, en la nueva luz que iluminará y dará fundamento a la ciencia de la modernidad y al nuevo orden social.

Por último, el cientificismo se plasma en las utopías que proyectan la implantación de una sociedad científica basada en la idea de que la ciencia, por si misma, dará origen a una sociedad “perfecta” y feliz.



Escobar E. Gustavo. Ética y valores 2. pág. 6 y 7

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Temario Extraordinario Ética I

Guía de estudio de Ética y Valores I

¿Qué es la ética?
¿Cuáles son sus objetivos?
¿Cuáles son sus características?
¿Cuál es la diferencia entre la ética y la moral?
¿Cuáles son las características de la moral?
¿Qué es la eticidad?
Corrientes axiológicas: Valores objetivos –universalistas, Valores subjetivos-relativos
Jerarquización de valores de Max Sheller

¿Qué es la filosofía?
Enumera las características principales de la filosofía (origen, historia, factores determinantes, el paso del mito al logos, primeras preguntas)
Principales ramas de la filosofía y objeto de estudio (Ética, Metafísica, Ontología, Lógica, Estética, epistemología)

Acto moral y juicios morales
¿A qué se le llama acto moral?
¿Cómo determinar los motivos, los fines, medios y consecuencias de un acto moral?
¿Qué es la heteronomía y la autonomía? ejemplos

¿Cómo se define el concepto de cultura? ¿Qué elementos la constituyen?
¿Qué es la multiculturalidad?
¿Qué es la interculturalidad?
¿Qué es la identidad colectiva?
¿Cuál es la identidad individual?
¿Qué es la globalización y cuáles son sus principales características? Ejemplos
¿Cómo afecta las manifestaciones culturales?

Democracia, definición y tipo de democracia que rige en México
Principales características de la democracia
Valores que constituyen la democracia
Obstáculos de la democracia
Voto democrático y participación ciudadana, ¿Qué son y porque son importantes?


lunes, 28 de octubre de 2013

Vídeo de promoción a los derechos humanos

Actividad de desempeño de la materia de ÉTICA Y VALORES I 
M. E I. Ana Romero Marrufo
2 Bimestre

Con motivo de la evaluación de desempeño en el bloque 3  “Promueve el respeto a los derechos humanos”. Se realizara un video que tenga por objetivo el llevar un mensaje de respeto y divulgación de  la democracia y  los derechos humanos.
Con el  indicador de desempeño se busca   lograr las siguientes unidades de competencia:
-Sustenta una postura personal sobre los derechos humanos, considerando otros puntos de vista de manera reflexiva.
-Establece la relación de ética  y derechos humanos  como elementos inseparables en la vida cotidiana.
-Reflexiona sobre el  respeto y violación de los derechos humanos.
-Enuncia avances en la protección de los derechos humanos.
-Relaciona la importancia  de los derechos humanos como  base para la consecución de la democracia.

El tema del video debe girar en torno a uno  o más  artículos de los derechos humanos y este debe estar enfocado a fomentar la cultura de los derechos humanos. O sea debe ser del tipo publicitario.
En la realización del video,  tu equipo deberá realizar un guion y presentarlo en la fecha que se haya acordado para tu grupo.  Así mismo deberán agregar un formato de autoevaluación de cada integrante realizado por el representante del equipo.
El video puede ser grabado con celular siempre y cuando el audio no resulte afectado, de ser así se reflejara en la calificación.
El video deberá subirse a la página de Facebook (y/o través de un link de youtube)  que la maestra te ha proporcionado.
Solo se permite un video por equipo, este debe contar con un trabajo de edición que incluya los créditos de  los integrantes del equipo, mismos que no podrán separase, ni se permitirán trabajos con una sola  persona.
Tu guion  se debe presentar en un folder donde se incluya además el formato de coevaluacion y autoevaluación de cada uno de los integrantes, así como el la rúbrica con la que el maestro evaluara su trabajo.



El video debe contener los siguientes elementos los cuales serán evaluados mediante la siguiente rubrica:
Elementos indispensables
 Peso/
puntos
1
3
5
Puntaje final
Preparación- guion

.5

No existe o
está mal
organizado.
Pobremente presentado
bien diseñado y
organizado.

Edición/ créditos


.5
El video está sin
editar o mal
organizado. Es inaudible
o no está presente
en el archivo
El video está editado
de manera muy
básica o con
aplicaciones mal realizadas.
El audio está editado
de manera muy
elemental o tiene demasiado ruido de fondo

Video con muy buena edición, utilizando las
aplicaciones
correspondientes, sin abusar de ellas. El audio está
correctamente
editado y aplicó
todos los recursos
correspondientes

Originalidad y presentación final del trabajo


1.0
No se ha
Preparado correctamente; no
se comprende
el tema; no han logrado una comprensión de los artículos de los derechos humanos.
Mucho texto incluido

Ligeramente
preparado; poco original.
El mensaje apenas se puede interpretar. Video muy básico con diapositivas de Power Point.
Comprensión pobre del tema
El producto
demuestra gran
originalidad. Las
ideas son creativas e
ingeniosas, el tema esta bien
preparado;
el mensaje llega al espectador fácilmente, muestra comprensión del tema


Total


No se aceptaran trabajos que contengan violencia, vocabulario soez ni contenido vulgar, de hacer caso omiso a esta indicación, su calificación será cero y serán reportados y denunciados como videos con contenido inadecuado.




Formato de Coevaluación

Nombre  del evaluador__________________________________________
Grupo ________________    Equipo ________________
Instrucciones: En las columnas de la derecha escribe el nombre de cada uno de tus compañeros de equipo sin incluir el tuyo. Asígnales una puntuación del 0 al 10 a cada uno de los aspectos a evaluar y al final justifica la puntuación asignada.
En la parte de justificación, anotar de manera breve porque le asignaste esa calificación.
Aspectos a evaluar:
1. Su actitud fue de apoyo para la elaboración de los trabajos.
2. Participó activamente en las diferentes actividades del equipo.
3. Cumplió con lo acordado.
4. Fue tolerante ante las ideas de otros y tomaba en cuenta las opiniones.
5. Sus aportaciones las realizó pensando en el beneficio de todo el equipo.


Compañeros
1
2
3
4
5
Justificación

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domingo, 18 de agosto de 2013

Ética para Amador (fragmento)

Fernando Savater: Ética para Amador (fragmento)

Cap. I  DE QUÉ VA LA ÉTICA

Hay ciencias que se estudian por simple interés de saber cosas nuevas; otras, para aprender una destreza que permita hacer o utilizar algo; la mayoría, para obtener un puesto de trabajo y ganarse con él la vida. Si no sentimos curiosidad ni necesidad de realizar tales estudios podemos prescindir tranquilamente de ellos. Abundan los conocimientos muy interesantes pero sin los cuales uno se las arregla bastante bien para vivir: yo, por ejemplo, lamento no tener ni idea de astrofísica ni de ebanistería, que a otros les darán tantas satisfacciones, aunque tal ignorancia no me ha impedido ir trabajando hasta la fecha. Y tú, si no me equivoco, conoces las reglas del fútbol pero estás bastante nuevo en béisbol. No tiene mayor importancia, disfrutas con los mundiales, pasas olímpicamente de la liga americana y todos tan contentos.

Lo que quiero decir es que ciertas cosas uno puede aprenderlas o no, a voluntad. Como nadie es capaz de saberlo todo, no hay más remedio que elegir y aceptar con humildad lo mucho que ignoramos. Se puede vivir sin saber astrofísica, ni ebanistería, ni fútbol, incluso sin saber leer ni escribir: se vive peor, si quieres, pero se vive. Ahora bien, otras cosas hay que saberlas porque en ello, como suele decirse, nos va la vida. Es preciso estar enterado, por ejemplo de que saltar desde el balcón de un sexto piso no es cosa buena para la salud; o de que una dieta de clavos (¡con perdón de los fakires!) y ácido prúsico no permite llegar a viejo. Tampoco es aconsejable ignorar que si uno cada vez que se cruza con el vecino le atiza un golpazo las consecuencias serán antes o después muy desagradables. Pequeñeces así son importantes. Se puede vivir de muchos modos pero hay modos que no dejan vivir.

En una palabra, entre todos los saberes posibles existe al menos uno imprescindible: el de que ciertas cosas nos convienen y otras no. No nos convienen ciertos alimentos ni nos convienen ciertos comportamientos ni ciertas actitudes. Me refiero, claro está, a que no nos convienen si queremos seguir viviendo. Si lo que uno quiere es reventar cuanto antes, beber lejía puede ser muy adecuado o también procurar rodearse del mayor número de enemigos posible. Pero de momento vamos a suponer que lo que preferimos es vivir: los respetables gustos del suicida los dejaremos por ahora de lado. De modo que ciertas cosas nos convienen y a lo que nos conviene solemos llamarlo «bueno» porque nos sienta bien; otras, en cambio, nos sientan pero que muy mal y a todo eso lo llamamos «malo». Saber lo que nos conviene, es decir: distinguir entre lo bueno y lo malo, es un conocimiento que todos intentamos adquirir --todos sin excepción-- por la cuenta que nos trae.
Como he señalado antes, hay cosas buenas y malas para la salud: es necesario saber lo que debemos comer, o que el fuego a veces calienta y otras quema, así como el agua puede quitar la sed pero también ahogarnos. Sin embargo, a veces las cosas no son tan sencillas. En el terreno de las relaciones humanas, estas ambigüedades se dan con aún mayor frecuencia. La mentira es algo en general malo, porque destruye la confianza en la palabra --y todos necesitamos hablar para vivir en sociedad-- y enemista a las personas; pero a veces parece que puede ser útil o beneficioso mentir para obtener alguna ventajilla. O incluso para hacerle un favor a alguien. Por ejemplo: ¿es mejor decirle al enfermo de cáncer incurable la verdad sobre su estado o se le debe engañar para que pase sin angustia sus últimas horas? La mentira no nos conviene, es mala, pero a veces parece resultar buena. Buscar pelea con los demás ya hemos dicho que es por lo común inconveniente, pero ¿debemos consentir que violen delante de nosotros a una chica sin intervenir, por aquello de no meternos en líos? Por otra parte, al que siempre dice la verdad --caiga quien caiga-- suele cogerle manía todo el mundo; y quien interviene en plan Indiana Jones para salvar a la chica agredida es más probable que se vea con la crisma rota que quien se va silbando a su casa. Lo malo parece a veces resultar más o menos bueno y lo bueno tiene en ocasiones apariencias de malo. Vaya problema.

Lo de saber vivir no resulta tan fácil porque hay diversos criterios opuestos respecto a qué debemos hacer. En matemáticas o geografía hay sabios e ignorantes, pero los sabios están casi siempre de acuerdo en lo fundamental. En lo de vivir, en cambio, las opiniones distan de ser unánimes. Si uno quiere llevar una vida emocionante, puede dedicarse a los coches de fórmula uno o al alpinismo; pero si se prefiere una vida segura y tranquila, será mejor buscar las aventuras en el videoclub de la esquina. Algunos aseguran que lo más noble es vivir para los demás y otros señalan que lo más útil es lograr que los demás vivan para uno. Según ciertas opiniones lo que cuenta es ganar dinero y nada mas, mientras que otros arguyen que el dinero sin salud, tiempo libre, afecto sincero o serenidad de ánimo no vale nada. Etc.

En lo único que a primera vista todos estamos de acuerdo es en que no estamos de acuerdo con todos. Pero fíjate que también estas opiniones distintas coinciden en otro punto: a saber, que lo que vaya a ser nuestra vida es, al menos en parte, resultado de lo que quiera cada cual. Si nuestra vida fuera algo completamente determinado y fatal, remediable todas estas disquisiciones carecerían del más mínimo sentido. Nadie discute si las piedras deben caer hacia arriba o hacia abajo: caen hacia abajo y punto. Los castores hacen presas en los arroyos y las abejas panales de celdillas hexagonales: no hay castores a los que tiente hacer celdillas de panal, ni abejas que se dediquen a la ingeniería hidráulica. En su medio natural, cada animal parece saber perfectamente lo que es bueno y lo que es malo para él, sin discusiones ni dudas. No hay animales malos ni buenos en la naturaleza, aunque quizá la mosca considere mala a la araña que tiende su trampa y se la come. Pero es que la araña no lo puede remediar...

Voy a contarte un caso dramático. Ya conoces a las termitas, esas hormigas blancas que en África levantan impresionantes hormigueros de varios metros de alto y duros como la piedra. Dado que el cuerpo de las termitas es blando, por carecer de la coraza quitinosa que protege a otros insectos, el hormiguero les sirve de caparazón colectivo contra ciertas hormigas enemigas, mejor armadas que ellas. Pero a veces uno de esos hormigueros se derrumba por culpa de una riada o de un elefante (a los elefantes les gusta rascarse los flancos contra los termiteros, qué le vamos a hacer). En seguida, las termitas-obrero se ponen a trabajar para reconstruir su dañada fortaleza a toda prisa. Y las grandes hormigas enemigas se lanzan al asalto. Las termitas-soldado salen a defender a su tribu e intentan detener a las enemigas. Como ni por tamaño ni por armamento pueden competir con ellas, se cuelgan de las asaltantes intentando frenar todo lo posible su marcha, mientras las feroces mandíbulas de sus asaltantes las van despedazando. Las obreras trabajan con toda celeridad y se ocupan de cerrar otra vez el termitero derruido... pero lo cierran dejando fuera a las pobres y heroicas termitas-soldado, que sacrifican sus vidas por la seguridad de las demás. ¿No merecen acaso una medalla, por lo menos? ¿No es justo decir que son valientes?

Cambio de escenario, pero no de tema. En la Ilíada, Homero cuenta la historia de Héctor, el mejor guerrero de Troya, que espera a pie firme fuera de las murallas de su ciudad a Aquiles, el enfurecido campeón de los aqueos, aun sabiendo que éste es más fuerte que él y que probablemente va a matarle. Lo hace por cumplir su deber, que consiste en defender a su familia y a sus conciudadanos del terrible asaltante. Nadie duda de que Héctor es un héroe, un auténtico valiente. Pero ¿es Héctor heroico y valiente del mismo modo que las termitas-soldado, cuya gesta millones de veces repetida ningún Homero se ha molestado en contar? ¿No hace Héctor, a fin de cuentas, lo mismo que cualquiera de las termitas anónimas? ¿Por qué nos parece su valor más auténtico y más difícil que el de los insectos? ¿Cuál es la diferencia entre un caso y otro?

Sencillamente, la diferencia estriba en que las termitas-soldado luchan y mueren porque tienen que hacerlo, sin poderlo remediar (como la araña que se come a la mosca). Héctor, en cambio, sale a enfrentarse con Aquiles porque quiere. Las termitas-soldado no pueden desertar, ni rebelarse, ni remolonear para que otras vayan en su lugar: están programadas necesariamente por la naturaleza para cumplir su heroica misión. El caso de Héctor es distinto. Podría decir que está enfermo o que no le da la gana enfrentarse a alguien más fuerte que él. Quizá sus conciudadanos le llamasen cobarde y le tuviesen por un caradura o quizá le preguntasen qué otro plan se le ocurre para frenar a Aquiles, pero es indudable que tiene la posibilidad de negarse a ser héroe. Por mucha presión que los demás ejerzan él, siempre podría escaparse de lo que se supone que debe hacer: no está programado para ser héroe, ningún hombre lo está. De ahí que tenga mérito su gesto y que Homero cuente su historia con épica emoción. A diferencia de las termitas, decimos que Héctor es libre y por eso admiramos su valor.

Y así llegamos a la palabra fundamental de todo este embrollo: libertad. Los animales (y no digamos ya los minerales o las plantas) no tienen más remedio que ser tal como son y hacer lo que están programados naturalmente para hacer. No se les puede reprochar que lo hagan ni aplaudirles por ello porque no saben comportarse de otro modo. Tal disposición obligatoria les ahorra sin duda muchos quebraderos de cabeza. En cierta medida, desde luego, los hombres también estamos programados por la naturaleza. Estamos hechos para beber agua, no lejía, y a pesar de todas nuestras precauciones debemos morir antes o después. Y de modo menos imperioso pero parecido, nuestro programa cultural es determinante: nuestro pensamiento viene condicionado por el lenguaje que le da forma (un lenguaje que se nos impone desde fuera y que no hemos inventado para nuestro uso personal) y somos educados en ciertas tradiciones, hábitos, formas de comportamiento, leyendas..., en una palabra, que se nos inculcan desde la cunita unas costumbres y no otras. Todo ello pesa mucho y hace que seamos bastante previsibles. Por ejemplo, Héctor, ese del que acabamos de hablar. Su programación natural hacía que Héctor sintiese necesidad de protección, cobijo y colaboración, beneficios que mejor o peor encontraba en su ciudad de Troya. También era muy natural que considerara con afecto a su mujer Andrómaca --que le proporcionaba compañía-- y a su hijito, por el que sentía lazos de apego biológico. Culturalmente se sentía parte de Troya y compartía con los troyanos la lengua, las costumbres y las tradiciones. Además, desde pequeño le habían educado para que fuese un buen guerrero al servicio de su ciudad y se le dijo que la cobardía era algo aborrecible, indigno de un hombre. Si traicionaba a los suyos, Héctor sabía que se vería despreciado y que le castigarían de uno u otro modo. De modo que también estaba bastante programado para actuar como lo hizo, ¿no? Y sin embargo...

Sin embargo, Héctor hubiese podido decir: ¡a la porra con todo! Podría haberse disfrazado de mujer para escapar por la noche de Troya, o haberse fingido enfermo o loco para no combatir, o haberse arrodillado ante Aquiles ofreciéndole sus servicios como guía para invadir Troya por su lado más débil también podría haberse dado a la bebida o haber inventado una nueva religión que dijese que no hay que luchar contra los enemigos sino poner la otra mejilla cuando nos abofetean. Me dirás que todos estos comportamientos hubiesen sido bastante raros, dado quien era Héctor y la educación que había recibido. Pero tienes que reconocer que no son hipótesis imposibles mientras que un castor que fabrique panales o una termita desertora no son algo raro sino estrictamente imposible. Con los hombres nunca puede uno estar seguro del todo, mientras que con los animales o con otros seres naturales sí. Por mucha programación biológica o cultural que tengamos, los hombres siempre podemos optar finalmente por algo que no esté en el programa (al menos, que no esté del todo). Podemos decir «sí» o «no», quiero o no quiero. Por muy achuchados que nos veamos por las circunstancias, nunca tenemos un solo camino a seguir sino varios.

Cuando te hablo de libertad es a esto a lo que me refiero. A lo que nos diferencia de las termitas y de las mareas, de todo lo que se mueve de modo necesario e irremediable. Cierto que no podemos hacer cualquier cosa que queramos, pero también es cierto que no estamos obligados a querer hacer una sola cosa. Y aquí conviene señalar dos aclaraciones respecto a la libertad:

Primera: No somos libres de elegir lo que nos pasa (haber nacido tal día, de tales padres y en tal país, padecer un cáncer o ser atropellados por un coche, ser guapos o feos, etc.) sino libres para responder a lo que nos pasa de tal o cual modo (obedecer o rebelarnos, ser prudentes o temerarios, vengativos o resignados, vestirnos a la moda o disfrazarnos de oso de las cavernas, defender Troya o huir, etc.).

Segunda: Ser libres para intentar algo no tiene nada que ver con lograrlo indefectiblemente. No es lo mismo la libertad (que consiste en elegir dentro de lo posible) que la omnipotencia (que sería conseguir siempre lo que uno quiere, aunque pareciese imposible). Por ello, cuanta más capacidad de acción tengamos, mejores resultados podremos obtener de nuestra libertad. Soy libre de querer subir al monte Everest, pero dado mi lamentable estado físico y mi nula preparación en alpinismo es prácticamente imposible que consiguiera mi objetivo. En cambio soy libre de leer o no leer, pero como aprendí a leer de pequeñito la cosa no me resulta demasiado difícil si decido hacerlo. Hay cosas que dependen de mi voluntad (y eso es ser libre) pero no todo depende de mi voluntad (entonces sería omnipotente), porque en el mundo hay otras muchas voluntades y otras muchas necesidades que no controlo a mi gusto. Si no me conozco ni a mí mismo ni al mundo en que vivo, mi libertad se estrellará una y otra vez contra lo necesario. Pero, cosa importante, no por ello dejaré de ser libre... aunque me escueza.

En la realidad existen muchas fuerzas que limitan nuestra libertad, desde terremotos o enfermedades hasta tiranos. Pero también nuestra libertad es una fuerza en el mundo, nuestra fuerza. Si hablas con la gente, sin embargo, verás que la mayoría tiene mucha más conciencia de lo que limita su libertad que de la libertad misma. Te dirán: «¿Libertad? ¿Pero de qué libertad me hablas? ¿Cómo vamos a ser libres, si nos lavan el coco desde la televisión, si los gobernantes nos engañan y nos manipulan si los terroristas nos amenazan,  y si además me falta dinero para comprarme una moto, que es lo que yo quisiera?» En cuanto te fijes un poco, verás que los que así hablan parece que se están quejando pero en realidad se encuentran muy satisfechos de saber que no son libres. En el fondo piensan: «¡Uf! ¡que peso nos hemos quitado de encima! Como no somos libres, no podemos tener la culpa de nada de lo que nos ocurra...» Pero yo estoy seguro de que nadie --nadie-- cree de veras que no es libre, nadie acepta sin más que funciona como un mecanismo inexorable de relojería o como una termita. Uno puede considerar que optar libremente por ciertas cosas en ciertas circunstancias es muy difícil (entrar en una casa en llamas para salvar a un niño, por ejemplo, o enfrentarse con firmeza a un tirano) y que es mejor decir que no hay libertad para no reconocer que libremente se prefiere lo más fácil, es decir esperar a los bomberos o lamer la bota que le pisa a uno el cuello. Pero dentro de las tripas algo insiste en decirnos: «Si tú hubieras querido...»

En la antigüedad, un filósofo romano discutía con un amigo que le negaba la libertad humana y aseguraba que todos los hombres no tienen más remedio que hacer lo que hacen. El filósofo cogió su bastón y comenzó a darle estacazos con toda su fuerza. «¡Para, ya está bien, no me pegues más!», le decía el otro. Y el filósofo, sin dejar de golpearle, continuó argumentando: «¿No dices que no soy libre y que lo que hago no tengo más remedio que hacerlo? Pues entonces no gastes saliva pidiéndome que pare: soy automático.» Hasta que el amigo no reconoció que el filósofo podía libremente dejar de pegar, el filósofo no suspendió su paliza.

En resumen: a diferencia de otros seres, vivos o inanimados, los hombres podemos inventar y elegir en parte nuestra forma de vida. Podemos optar por lo que nos parece bueno, es decir, conveniente para nosotros, frente a lo que nos parece malo e inconveniente. Y como podemos inventar y elegir, podemos equivocarnos, que es algo que a los castores, las abejas y las termitas no suele pasarles. De modo que parece prudente fijarnos bien en lo que hacemos y procurar adquirir un cierto saber vivir que nos permita acertar. A ese saber vivir, o arte de vivir si prefieres, es a lo que llaman ética. De ello, seguiremos hablando a lo largo del curso.

  
Ejercicio: Basándote en la anterior lectura, contesta lo siguiente:

  1. ¿Qué es instinto? (Busca la definición en una enciclopedia y copia un par de ejemplos). ¿Los hombres tenemos instintos? ¿Es justo decir que las termitas son valientes?

  1. ¿Qué distingue el deber de la acción instintiva? ¿Cuál es la diferencia en uno y otro caso?


  1. ¿Qué significa que Héctor quiere luchar y, probablemente, morir?

  1. ¿Te parece que Héctor es verdaderamente libre, o es más bien que su familia, sus amigos, su educación, su historia, su padre, ... le empujan a pelear con Aquiles, que no se puede negar?


  1. Si queremos algo pero no lo conseguimos, ¿dirías que somos libres, porque la libertad debería asegurarme que puedo hacer lo que quiero, por ejemplo?

  1. ¿En qué relación se encuentra la libertad con la voluntad, es decir, con el querer? ¿Y con la voluntad de los demás?  


  1. ¿Somos libres de elegir lo que nos pasa o de la actitud frente a lo que nos pasa? Explica, mediante algún ejemplo, la diferencia entre una cosa y otra.

  1. ¿Habías oído hablar antes del miedo a la libertad? ¿Te parece muy raro? ¿Por qué? ¿Qué te parece lo que dice Savater: te parece real, te parece inventado, te parece adecuado? ¿conoces algún caso en que suceda? Busca ejemplos que conozcas, inventa sucesos en que pueda haber pasado o recuerda alguno que te haya pasado a ti: «no he hecho la tarea porque...», «me olvidé, qué le voy a hacer...», «somos jóvenes, no tenemos la culpa de ...»



  1. ¿A qué llama Savater ética? 

miércoles, 14 de agosto de 2013

Tarea WebQuest


Esta actividad es una webquest, son paginas diseñadas para presentar los ejercicios en un formato diferente, tiene las siguientes partes:




Accederás al link  que se encuentra abajo, te enviara a la pagina en la sección de introducción leerás la información y pasaras a la siguiente sección haciendo click en Tarea  donde se describirá lo que tienes que hacer, una vez que termines, sigues con el Proceso donde se te presenta un vídeo y un cuestionario que debes contestar en tu cuaderno. En Recursos encontraras información complementaria y en evaluación se te indicara que debes llevar tu tarea para la siguiente clase.

Contesta el ejercicio que se propone en esta pagina   <<---- Click

lunes, 20 de mayo de 2013